miércoles, 25 de enero de 2012

Felicidades, compañera



No sabía que era tu cumpleaños. Y nunca lo he sabido, en realidad. No sé por qué a lo largo de todos estos años no he hecho el más mínimo esfuerzo por retenerlo o apuntarlo. El caso es que hoy me ha dado "cosilla" llegar a la sala de café, ver que habías traído pastas y que todo el mundo sabía que era tu cumple menos yo. También me he enterado allí de cuántos cumplías. Me habrás dicho mil veces tu edad pero tampoco lo retengo. No es un dato esencial para mí, que detesto las cifras, así que hago hueco en mi atolondrada cabeza para otros temas más importantes. Tu vida sí me importa, ¿eh?. Ojalá dentro de doce años mi cara refleje algo parecido a lo que veo en la tuya.
Gracias por ser mi diario soplo de aire fresco en la jornada de trabajo y por mantenerte fiel a tu persona. Te diría que no cambies pero siempre se cambia, ¿no? Y que seas una tía muy maja no implica que no puedas mejorar, ¿eh?, jaja.
Me apetecía que tuvieras tu dosis de protagonismo en un espacio tan personal para mí, aunque sé que siempre prefieres un plano discreto y ya te imagino muerta de vergüenza leyendo estas líneas. Tranquila, que esto sólo puede leerlo el mundo entero.
Felicidades, cómplice laboral.

martes, 24 de enero de 2012

Mala gente



Hay personas que transmiten energía negativa y otras con las que compartir cualquier actividad, conversación, momento... resulta agradable. Afortunadamente la mayoría de la gente con la que me relaciono es del segundo tipo. Luego hay una amplia categoría de personas neutras que ni te aportan gran cosa ni te molestan. Son soportables.
Detesto, aborrezco, me asquean...las personas del primer tipo. Esas personas "tocapelotas" que a menudo enfatizan los aspectos negativos y minimizan lo bueno, sobre todo si esto último les es ajeno. Sé lo que hay detrás de esa actitud y en el fondo debería sentir lástima pero no me dan pena. Me dan asco, simplemente. Y es que si hay algo que tengo que agradecer a mi madre y a mis abuelos es que toda la vida los he visto alegrándose sin medida de las cosas bonitas de los demás y sintiendo mucho lo malo. Algo básico, ¿ no? Pues no, parece sencillo pero no debe serlo. Hay gente que no sabe que se puede hacer sentir mejor a los demás sólo con palabras y que se puede herir haciendo un mal uso de las mismas. Y que de mierda ya está el mundo lleno para que vengan a embadurnarte con la suya; con sus carencias, su continua cara de vómito, su falta de empatía, su ignorancia y su triste existencia.
Y eso de que sólo se te arrimen cuando te ocurre algo malo, AGGGGGGGGG, con eso no puedo. Salen fortalecidas de tus malos momentos. Debían llegar a casa diciendo: "¡Qué desgraciada es la rubia y qué bien me va la vida a mí!" Que sí, que no lo llevo al extremo, que ya sé que hay que estar en lo malo, por supuesto, pero también se comparte lo bueno. Es muy adolescente eso de apoyar a tus "amigos" sólo cuando están mal y olvidarte de ellos cuando son felices.
Ejemplos:
-Te llaman más en los funerales que en los cumpleaños. ¿A qué fin reaparece en tu vida alguien con quien casi no tienes contacto justo cuando estás hecha una mierda? ¿Por qué no te ha mandado flores cuando has sido madre pero te manda una corona cuando dejas de ser hija? Mi hermana a este tipo de personas las llamaba "cuervos de cementerio".
-Cuando vivíamos en la buhardilla sin ascensor la gente que tiene este encantador perfil de personalidad sólo me decía: " ¡qué horror vivir en un 5º sin ascensor!, no?" Entonces yo les contaba que era el "precio" que teníamos que pagar por vivir en una de las mejores zonas de la ciudad, con el mar a escasos metros y con todos los servicios debajo de casa (conociendo su mala leche, con esa gente no se me ocurría desahogarme y contar que realmente estaba harta de la puñetera escalera). Pero no les resultaba suficiente, como si fueran ellos los que subían y bajaban diariamente por aquella infinita escalera y seguían metiendo el dedo en la llaga. Son especialmente hábiles en saber dónde está tu interruptor de las cosas que te agobian en cada momento y lo pulsan una y otra vez sin descanso hasta que se te acaba la batería.

-Ahora que estamos encantados en un pueblo chulo, en una casa mucho más cómoda y en una etapa tranquila y esperanzadora, me dicen: "¡qué rollo lo de coger el coche todos los días! no? con lo cerca que lo teníais todo cuando vivías en el centro".
-Hace tiempo que no ven a ELLITA que, "objetivamente" (jaja), es una muñeca preciosa y lo primero que dicen al verla es: "¡ cuántos granos le han salido en la cara!, no?" Y oye, que yo no le había visto ningún grano, pero debe tenerlos.
-Ven a ELLA, que cada vez es menos tímida y que en la calle es una niña dulce, tranquila y obediente y en vez de decir en positivo algo así: "¡qué sociable está!", te dicen: "¡qué huraña era antes!"HURAÑA, sí, HURAÑA, habéis leído bien. No se me ocurriría usar esa palabra jamás para calificar a mi cosa guapa.

Y tú, sin ser consciente siquiera, lejos de responder de la misma manera sigues con tu forma habitual de relacionarte, esa que has "mamado" en tu casa y entonces le dices que le queda bien su nuevo corte de pelo (la chica es bastante feilla pero te parece que está menos fea con menos pelo) y que su niño está muy espabilado...Y sus comentarios no afectan a mi percepción personal sobre las cosas importantes pero me resulta tremendamente desagradable contemplar esas actitudes y me siento gilipollas soportándolas. Cuando se va piensas: "¿qué necesidad tengo de relacionarme con gente que no me cae bien?", "¿por qué sigo realizando este tipo de esfuerzos sociales?" "¿acaso soy una ONG andante?" "¿por qué no les mando directamente a tomar....?" Sí, ahí.
Y no, no es gente torpe socialmente. No. No es que yo le dé demasiada importancia al uso del lenguaje y a cómo transmitimos y constituimos con él nuestro pensamiento. No. No es que yo esté quemada con la vida y con el planeta. No. No es que sea una radical. NO.
Son mala gente.

lunes, 16 de enero de 2012

"Tengo una mamá preciosa"



ELLA sabe perfectamente cuáles son mis puntos débiles. Bueno, ELLA, y cualquiera que me conozca mínimamente. Y como los conoce los acciona cuando quiere. La última vez que lo ha hecho ha sido diciéndome: "Tengo una mamá preciosa". Y claro, ahí me veis a mí completamente entregada dando botes de alegría y subiéndola en volandas. Me faltó coger un matasuegras y ponerme un gorro. Se me ocurre romper la magia y preguntarle: "¿Por qué has dicho eso ahora?" Y ella me da su argumento: "Es que un día me has traído unas pinturas que me encantan". Mi emoción empezó a desvanecerse porque se trataba de algo puramente material lo que había despertado en ella ese ataque de cariño, así que seguí indagando buscando que me dijera lo que yo quería oír. "A ver, vamos a jugar a decir lo que nos gusta a la una de la otra, ¿vale?" Y entonces conseguí escuchar lo que tanto me apetecía. Sí, ya sé que hice trampa, que forcé la situación, pero algo es algo, ¿no? Me dijo: "Me gusta que me das siempre muchos besos y abrazos". Yo le dije que me gustaba que se portara siempre tan bien en el cole, que quisiera tanto a ELLITA y que la profe de música nos hubiera dicho a papá y a mí que trabajaba muy bien y que cada vez hablaba más. "Tengo una hija preciosa".

P.D: Es tan preciosa que al ver que los Reyes Magos le habían traído a Espectra en vez de a la famosa Draculaura dijo: "Pedí a Draculaura porque pensé que era la que más me gustaba pero ahora la que más me gusta es la que me han traído".



He empezado el año con gripe pero a mí estas cosas me lo curan todo.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Caprichosa tristeza



Que se me había pegado a la tapa de los sesos estos últimos días, garrapata en el alma que ha pulsado la alarma de las ausencias y ha minado mis propósitos emocionales…
Lo duro no es la manida “añoranza de lo bueno” de estas fechas. Lo realmente duro para mí es no saber si añoro o no, o si simplemente sigo echando de menos algo que nunca existió, salvo en la terca esperanza de una niña con ganas de ser feliz. Yo no quiero retroceder en el tiempo, ni siquiera en sueños. Quisiera que estuvieran pero no como estuvieron, de otra forma. Bueno, mi hermana quiero que esté, sea como sea…(no, tampoco, enferma no).
Cuando escucho esa canción de Sabina que me encanta, la de “Ruido”, siempre pienso en mi casa. “Mis padres vivían encima de una discoteca y todas las noches se quejaban los de la discoteca porque hacían mucho ruido”.
http://bloggingstone.wordpress.com/2007/03/07/joaquin-sabina-la-historia-de-ruido/
Lo que había debajo era un supermercado, espero que las máquinas registradoras y las cámaras frigoríficas hicieran el suficiente ruido como para no escuchar a los del 2º.

Vuelve, a casa vuelve, por Navidad… ¡Qué cachondos los del turroncito! ¿A dónde voy? El supermercado desapareció, el piso está alquilado y mi familia de eterna mudanza.
El caso es que he dejado de estar triste, aunque no lo parezca. Llevo dos días sola en casa. En NUESTRO hogar, el de ÉL, ELLA, ELLITA yYO. Es mi primera vez sin hijas y sin marido (me sigue resultando ridículo denominarle así) y estoy disfrutando de este silencio.
“ Mucho,mucho silencio,
tanto, tanto silencio.
Tanto silencio y al final…
Tanto silencio y al final…
Tanto silencio y al final
la soledad ”.
Pienso en ellos continuamente pero confieso que agradezco este espacio para mí, esta cómoda soledad. Al final lo que comenzó siendo una faena laboral por no poder pedir estos dos días de permiso, ha acabado siendo una ventana nueva para mí.
Ahora que lo pienso, en realidad he vuelto a casa por Navidad pero para estar sola, no me contratarían para hacer el anuncio, no? Que conste que hasta he encendido el árbol para crear ambiente. Como diría mi sobrina: "Esa es la actitud, tía". Mañana voy a acabar el año como merezco, en compañía de quien quiero. Ya puedo brindar con champán porque hace un par de semanas que ELLITA y yo decidimos de mutuo acuerdo dejar la lactancia materna. Ha sido tan natural dejarlo como empezarlo.
Se acaba un año bonito. Deseo lo mejor para todos los que os asomáis a mi alma leyendo lo que siento.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Monster Mamá



Sigo preguntándome por qué a lo largo de la vida hacemos tantas cosas que están en contra de nuestros principios, por qué a veces nos dejamos arrastrar por la marea social, por la moda, por la publicidad, por lo absurdo. Quizá Elliot Aronson tiene las respuestas.

Ni recuerdo la cantidad de buenas ideas que tenía yo respecto a cómo iba a educar a mis hijas… Bueno, quizá no tenía muy claro qué iba a hacer con ellas pero lo que la listilla de mí sí sabía (eso creía) era LO QUE NO IBA A HACER.
No iba a condicionar sus gustos,sus aficciones…
No iba a contarles cuentos de princesitas cursis que lo único que hacen es esperar al valiente príncipe azul.
No iba a permitir que en sus cumpleaños les atiborraran de regalos puramente materiales comprados por adultos.
No iba a compararlas con nadie.
No iba a decirles las típicas frases que me decían a mí de pequeña, del tipo de: “Cómetelo todo que hay niños que no tienen nada para comer”.
No iba a pedirles jamás que dieran un beso sin que les apeteciera.
No iba a transmitirles mis miedos, mi hipocondría…
No iba a discutir delante de ellas.
No iba a quejarme de lo cansada que estoy.
No iba a introducirles en el consumismo sin freno.

El otro día hice una cola antes de que abrieran una tienda para conseguir una “monster high” para ELLA. Llegué con ELLITA cuando tras la puerta cerrada de la tienda había ya un montón de personas: abuelos, madres, padres, tías….cualquiera servía para hacer de paje de los Reyes Magos y pegarse si hacía falta por una muñeca horrorosa de la que no se puede aprender nada provechoso y que ni siquiera es adecuada para la edad de ELLA. Y yo estaba allí y me sentía extraña, como si estuviera observándome a mí misma desde una cámara. No era YO la de esa cola. Era la simplona mamádeELLAinfluenciadaporalgunaniñadelcole.
Abrieron la puerta y lo que viví pensé que sólo pasaba en las imágenes de la televisión cuando empiezan las rebajas. Todos en masa hacia el lugar en el que sabíamos que debían estar las monstruitas esas. De repente me entró mal rollo y me quedé rezagada porque iba con ELLITA. Vi a la gente llevarse muñecas de tres en tres, no podían con ellas, se les veía expertos, conocían los nombres de toda la colección. Yo, inocente de mí, pensaba encontrar la que ELLA quería (Draculaura)…Ni siquiera había llegado, está completamente agotada en todas las tiendas del país. Hay pujas interesantes en e-bay. Es todo muy absurdo, sí.
Una amable señora que observaba con asombro la escena me vio con cara de extraterrestre y se ofreció para quedarse con ELLITA y que yo pudiera acercarme al epicentro. Ya no quedaba ninguna, eran las 10:03 de la mañana y no había ninguna, pero de repente alguien soltó una de las muchas que llevaba porque no era lo que buscaba y entonces la supermamá la cogió al vuelo, sin elegir, sin pensar, de manera compulsiva casi. Es fea como ella sola. Se llama Spectra. Los Reyes Magos deben estar contentos porque van a poder traerle a ELLA algo que le va a gustar (aunque no sea la más guay) y que es super-mega-complicado conseguir, lo que la hace aún más valiosa, no?
Y yo, yo no sé cómo estoy, ni sé ya quién soy, ni en qué acabaré convirtiéndome…pero no quiero seguir por aquí, no quiero ser una monster mamá.

martes, 6 de diciembre de 2011

"La vida secreta de las palabras"


Acabo de ver de nuevo a cachitos esta película en la 2. Es impresionante lo que me llega esta historia, lo que me remueve, lo que me hace pensar y sentir.
Y mi diálogo favorito, ese fragmento tan intenso, inmenso, lleno de AMOR:
-"He pensado que tú y yo podríamos ir a algún sitio juntos uno de estos días… hoy… ahora mismo".
-"Si decidiéramos irnos a algún lugar juntos me da miedo que un día… hoy no quizás… quizás… quizás mañana tampoco… pero un día de repente puede que empiece a llorar y llorar y llore tanto que nada ni nadie pueda pararme y que las lágrimas llenen la habitación y que me falte el aire y que te arrastre conmigo y que nos ahoguemos los dos".
-"Aprenderé a nadar Hannah".

martes, 29 de noviembre de 2011

Celebraciones varias


Hemos estado celebrando los colores del otoño en una casa rural. Éramos seis adultos, tres niños y tres bebés. Me ha encantado ver a ELLA desenvolverse con el resto de una manera tan adulta. Ha disfrutado de la naturaleza, lo lleva en los genes. Recuerdo de pequeña las caminatas por el monte, no me cansaba nunca, podía andar y andar sin parar, mientras buscaba hojas, palos, piedras, bichos... Mi pueblo tiene un entorno privilegiado para ese tipo de aventuras infantiles y ese contacto con la montaña y el mar al mismo tiempo llenan de energía de la buena a cualquiera. Veo que ELLA también disfruta así y me encanta.
ELLITA ha celebrado de esta manera tan especial la llegada de su 9º mes. Está protestona, graciosa, grandota, risueña...y sana! No hemos vuelto a tener ningún susto, parece que va madurando el tema respiratorio.
Y nuestra relación, la de ÉL y la de YO, ha cumplido ayer su mayoría de edad. Llevamos 18 años juntos, prácticamente la mitad de nuestra vida. Ya podemos conducir cada uno por separado y a la vez seguir viajando juntos.
Hemos vivido de todo; bueno, malo, regular, feo y bonito...
Hay algo que hoy tengo claro: quiero envejecer junto a ÉL. Y si podemos morirnos juntos, a la vez, mejor que mejor.