lunes, 16 de enero de 2012

"Tengo una mamá preciosa"



ELLA sabe perfectamente cuáles son mis puntos débiles. Bueno, ELLA, y cualquiera que me conozca mínimamente. Y como los conoce los acciona cuando quiere. La última vez que lo ha hecho ha sido diciéndome: "Tengo una mamá preciosa". Y claro, ahí me veis a mí completamente entregada dando botes de alegría y subiéndola en volandas. Me faltó coger un matasuegras y ponerme un gorro. Se me ocurre romper la magia y preguntarle: "¿Por qué has dicho eso ahora?" Y ella me da su argumento: "Es que un día me has traído unas pinturas que me encantan". Mi emoción empezó a desvanecerse porque se trataba de algo puramente material lo que había despertado en ella ese ataque de cariño, así que seguí indagando buscando que me dijera lo que yo quería oír. "A ver, vamos a jugar a decir lo que nos gusta a la una de la otra, ¿vale?" Y entonces conseguí escuchar lo que tanto me apetecía. Sí, ya sé que hice trampa, que forcé la situación, pero algo es algo, ¿no? Me dijo: "Me gusta que me das siempre muchos besos y abrazos". Yo le dije que me gustaba que se portara siempre tan bien en el cole, que quisiera tanto a ELLITA y que la profe de música nos hubiera dicho a papá y a mí que trabajaba muy bien y que cada vez hablaba más. "Tengo una hija preciosa".

P.D: Es tan preciosa que al ver que los Reyes Magos le habían traído a Espectra en vez de a la famosa Draculaura dijo: "Pedí a Draculaura porque pensé que era la que más me gustaba pero ahora la que más me gusta es la que me han traído".



He empezado el año con gripe pero a mí estas cosas me lo curan todo.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Caprichosa tristeza



Que se me había pegado a la tapa de los sesos estos últimos días, garrapata en el alma que ha pulsado la alarma de las ausencias y ha minado mis propósitos emocionales…
Lo duro no es la manida “añoranza de lo bueno” de estas fechas. Lo realmente duro para mí es no saber si añoro o no, o si simplemente sigo echando de menos algo que nunca existió, salvo en la terca esperanza de una niña con ganas de ser feliz. Yo no quiero retroceder en el tiempo, ni siquiera en sueños. Quisiera que estuvieran pero no como estuvieron, de otra forma. Bueno, mi hermana quiero que esté, sea como sea…(no, tampoco, enferma no).
Cuando escucho esa canción de Sabina que me encanta, la de “Ruido”, siempre pienso en mi casa. “Mis padres vivían encima de una discoteca y todas las noches se quejaban los de la discoteca porque hacían mucho ruido”.
http://bloggingstone.wordpress.com/2007/03/07/joaquin-sabina-la-historia-de-ruido/
Lo que había debajo era un supermercado, espero que las máquinas registradoras y las cámaras frigoríficas hicieran el suficiente ruido como para no escuchar a los del 2º.

Vuelve, a casa vuelve, por Navidad… ¡Qué cachondos los del turroncito! ¿A dónde voy? El supermercado desapareció, el piso está alquilado y mi familia de eterna mudanza.
El caso es que he dejado de estar triste, aunque no lo parezca. Llevo dos días sola en casa. En NUESTRO hogar, el de ÉL, ELLA, ELLITA yYO. Es mi primera vez sin hijas y sin marido (me sigue resultando ridículo denominarle así) y estoy disfrutando de este silencio.
“ Mucho,mucho silencio,
tanto, tanto silencio.
Tanto silencio y al final…
Tanto silencio y al final…
Tanto silencio y al final
la soledad ”.
Pienso en ellos continuamente pero confieso que agradezco este espacio para mí, esta cómoda soledad. Al final lo que comenzó siendo una faena laboral por no poder pedir estos dos días de permiso, ha acabado siendo una ventana nueva para mí.
Ahora que lo pienso, en realidad he vuelto a casa por Navidad pero para estar sola, no me contratarían para hacer el anuncio, no? Que conste que hasta he encendido el árbol para crear ambiente. Como diría mi sobrina: "Esa es la actitud, tía". Mañana voy a acabar el año como merezco, en compañía de quien quiero. Ya puedo brindar con champán porque hace un par de semanas que ELLITA y yo decidimos de mutuo acuerdo dejar la lactancia materna. Ha sido tan natural dejarlo como empezarlo.
Se acaba un año bonito. Deseo lo mejor para todos los que os asomáis a mi alma leyendo lo que siento.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Monster Mamá



Sigo preguntándome por qué a lo largo de la vida hacemos tantas cosas que están en contra de nuestros principios, por qué a veces nos dejamos arrastrar por la marea social, por la moda, por la publicidad, por lo absurdo. Quizá Elliot Aronson tiene las respuestas.

Ni recuerdo la cantidad de buenas ideas que tenía yo respecto a cómo iba a educar a mis hijas… Bueno, quizá no tenía muy claro qué iba a hacer con ellas pero lo que la listilla de mí sí sabía (eso creía) era LO QUE NO IBA A HACER.
No iba a condicionar sus gustos,sus aficciones…
No iba a contarles cuentos de princesitas cursis que lo único que hacen es esperar al valiente príncipe azul.
No iba a permitir que en sus cumpleaños les atiborraran de regalos puramente materiales comprados por adultos.
No iba a compararlas con nadie.
No iba a decirles las típicas frases que me decían a mí de pequeña, del tipo de: “Cómetelo todo que hay niños que no tienen nada para comer”.
No iba a pedirles jamás que dieran un beso sin que les apeteciera.
No iba a transmitirles mis miedos, mi hipocondría…
No iba a discutir delante de ellas.
No iba a quejarme de lo cansada que estoy.
No iba a introducirles en el consumismo sin freno.

El otro día hice una cola antes de que abrieran una tienda para conseguir una “monster high” para ELLA. Llegué con ELLITA cuando tras la puerta cerrada de la tienda había ya un montón de personas: abuelos, madres, padres, tías….cualquiera servía para hacer de paje de los Reyes Magos y pegarse si hacía falta por una muñeca horrorosa de la que no se puede aprender nada provechoso y que ni siquiera es adecuada para la edad de ELLA. Y yo estaba allí y me sentía extraña, como si estuviera observándome a mí misma desde una cámara. No era YO la de esa cola. Era la simplona mamádeELLAinfluenciadaporalgunaniñadelcole.
Abrieron la puerta y lo que viví pensé que sólo pasaba en las imágenes de la televisión cuando empiezan las rebajas. Todos en masa hacia el lugar en el que sabíamos que debían estar las monstruitas esas. De repente me entró mal rollo y me quedé rezagada porque iba con ELLITA. Vi a la gente llevarse muñecas de tres en tres, no podían con ellas, se les veía expertos, conocían los nombres de toda la colección. Yo, inocente de mí, pensaba encontrar la que ELLA quería (Draculaura)…Ni siquiera había llegado, está completamente agotada en todas las tiendas del país. Hay pujas interesantes en e-bay. Es todo muy absurdo, sí.
Una amable señora que observaba con asombro la escena me vio con cara de extraterrestre y se ofreció para quedarse con ELLITA y que yo pudiera acercarme al epicentro. Ya no quedaba ninguna, eran las 10:03 de la mañana y no había ninguna, pero de repente alguien soltó una de las muchas que llevaba porque no era lo que buscaba y entonces la supermamá la cogió al vuelo, sin elegir, sin pensar, de manera compulsiva casi. Es fea como ella sola. Se llama Spectra. Los Reyes Magos deben estar contentos porque van a poder traerle a ELLA algo que le va a gustar (aunque no sea la más guay) y que es super-mega-complicado conseguir, lo que la hace aún más valiosa, no?
Y yo, yo no sé cómo estoy, ni sé ya quién soy, ni en qué acabaré convirtiéndome…pero no quiero seguir por aquí, no quiero ser una monster mamá.

martes, 6 de diciembre de 2011

"La vida secreta de las palabras"


Acabo de ver de nuevo a cachitos esta película en la 2. Es impresionante lo que me llega esta historia, lo que me remueve, lo que me hace pensar y sentir.
Y mi diálogo favorito, ese fragmento tan intenso, inmenso, lleno de AMOR:
-"He pensado que tú y yo podríamos ir a algún sitio juntos uno de estos días… hoy… ahora mismo".
-"Si decidiéramos irnos a algún lugar juntos me da miedo que un día… hoy no quizás… quizás… quizás mañana tampoco… pero un día de repente puede que empiece a llorar y llorar y llore tanto que nada ni nadie pueda pararme y que las lágrimas llenen la habitación y que me falte el aire y que te arrastre conmigo y que nos ahoguemos los dos".
-"Aprenderé a nadar Hannah".

martes, 29 de noviembre de 2011

Celebraciones varias


Hemos estado celebrando los colores del otoño en una casa rural. Éramos seis adultos, tres niños y tres bebés. Me ha encantado ver a ELLA desenvolverse con el resto de una manera tan adulta. Ha disfrutado de la naturaleza, lo lleva en los genes. Recuerdo de pequeña las caminatas por el monte, no me cansaba nunca, podía andar y andar sin parar, mientras buscaba hojas, palos, piedras, bichos... Mi pueblo tiene un entorno privilegiado para ese tipo de aventuras infantiles y ese contacto con la montaña y el mar al mismo tiempo llenan de energía de la buena a cualquiera. Veo que ELLA también disfruta así y me encanta.
ELLITA ha celebrado de esta manera tan especial la llegada de su 9º mes. Está protestona, graciosa, grandota, risueña...y sana! No hemos vuelto a tener ningún susto, parece que va madurando el tema respiratorio.
Y nuestra relación, la de ÉL y la de YO, ha cumplido ayer su mayoría de edad. Llevamos 18 años juntos, prácticamente la mitad de nuestra vida. Ya podemos conducir cada uno por separado y a la vez seguir viajando juntos.
Hemos vivido de todo; bueno, malo, regular, feo y bonito...
Hay algo que hoy tengo claro: quiero envejecer junto a ÉL. Y si podemos morirnos juntos, a la vez, mejor que mejor.

martes, 22 de noviembre de 2011

Lo bonito de mi padre


Llevo días rebuscando entre las basuras de mi memoria, como una indigente sentimental que necesita alimentarse de recuerdos familiares. Ser madre me ha reactivado ser hija .



"Tengo que encontrar algo bonito de mi padre", me repito una y otra vez. "Tiene que haber algo bonito, tiene que haber algo que merezca la pena..." Imagino que el 20 N me le ha traído de nuevo a la memoria. Murió en fecha simbólica; otro adiós, otro dictador..

Lo primero que encuentro es lo feo y no puedo tirarlo...Quiero hacerlo pero siempre acabo reciclándolo.


Y mientras todo esto pulula por mi cabeza ELLA y ÉL juegan o meriendan o ven juntos una peli,.... Y casi siento envidia de ELLA, de mi hija, por tener un padre al que no teme, al que quiere y admira. Me gusta mucho mirarlos. Y, ahora que no me lee ÉL, confieso que disfruto incluso cuando ELLA le desobedece; celebro que se atreva a hacerlo (eso sí, a mí que me obedezca, eh?, jaja).

Recuerdo la mirada azul intensa de mi padre. Recuerdo aquella mirada amenazante mientras yo estaba paralizada en mitad de nuestro infinito pasillo y el pis incontrolable se deslizaba por mis piernas. Cuando me miraba para reñirme yo me hacía pis encima. En realidad no necesitaba reñirme siquiera, entendía perfectamente el significado de su "pedagógica" comunicación no verbal. Eso es morirse de miedo, no?


Vamos a ver, rubiales, ¿no estabas buscando lo bueno? Mmm, voy a intentarlo...


Cuando la mirada estaba tranquila el azul era bonito.
Hacía muebles muy chulos, originales. Era un tipo creativo.
Se desmayó en la sala de espera mientras a mí me operaban de las amígdalas a los 6 años (¿esto es bueno? Ahh, debe ser que yo interpreté que le pasó eso porque me quería).
Me enseñó a ponerme y a quitarme los jerseis.
Me regaló a la familia Telerín de madera, hecha por él.
Me transmitió el amor por los animales.

Me traía del taller lapiceros gigantes.

Puso la semillita que me ha traído hasta aquí y me regaló algún gen bueno que él no usaba y reservó para mí :-)


Bueno, no está tan mal, no? Es que no encuentro nada más. Hasta aquí llegó mi esfuerzo terapéutico de hoy.


Es todo tan lejano ya que ni siquiera sé cómo sigo recordándolo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Se ríen de mí.


"Si tu nómina es superior a 2500 euros...te llevas un cheque de 200 euros adicional, canjeable por productos de nuestro mega banco"
Me mandan este tipo de cartas a casa. A mí, me lo mandan a mí. Se ríen de mí. Se ríen de mí y de millones de personas. Me cuentan que si ganara más dinero me harían regalitos pero como soy una cutre no merezco ni cheques ni nada.
Y nadie me regala cestas de Navidad, ni relojes de publicidad, ni entradas gratis para el fútbol o el teatro, ni trajes, ni me invitan a cenar...
Y luego está la frase popularmente extendida durante los últimos meses: "El que tiene trabajo no tiene derecho a quejarse, al menos tiene trabajo". Deberían regalarnos un esparadrapo de "todo a un euro" al domiciliar nuestra nómina para ponérnoslo en la boca y no objetar nada.
¿Cómo es posible que soportemos tantas desigualdades sociales? ¿Lo normal no es indignarse? Hay gente perdiéndolo todo y gente que no tiene nada que perder porque no tiene nada.
Y luego recibo propaganda electoral. Y me cuentan cómo van a arreglar la crisis los que nos han llevado a la crisis. Se ríen de mí. Se ríen de casi todos.
Somos unos borregos, tragamos con lo que nos echen. Bueno, rectifico, soy una borrega.